“Me he dado cuenta de que para avanzar necesito parar y escucharme a mi misma”

Deborah Postigo lleva en su nueva etapa como psicoterapeuta transpersonal nada menos que 8 años. Antes había trabajó en comunicación. Yo la conocí en Lo+Plus. Después de un par de temporadas en el programa, se alió con David Delfín y se metió de cabeza en un proyecto artístico que abarcaba desde la pintura a la moda pasando por el audiovisual. Una crisis personal sirvió para ponerla en contacto con un mundo que desconocía y empezó a cuestionarse lo que venía haciendo hasta entonces. Deborah comenzó una terapia integral “en la que todo suma”, dice, y la experiencia fue tan profunda e inspiradora que descubrió una nueva profesión, la de psicoterapeuta, a la que, después de formarse, está dedicada de lleno, lo que le permite ayudar a los demás. Sobre este cambio, su vida actual, la magia de reencontrarnos periódicamente y muchas cosas mas hemos hablado.

¿Cómo decidiste hacerte terapeuta?

No fue algo que decidiera. Fue mas bien un “no quiero seguir así”. Sí me reconozco en muchas etapas de mi vida buscando mi lugar en el trabajo. Y cuando me di cuenta de cómo era el trabajo de terapeuta, porque lo viví en primera persona, me dije: “sí quiero ser esto”.

¿En este camino que has recorrido qué es lo que te ha resultado mas difícil?

Creerme que podía serlo. Cuando terminé el master como terapeuta transpersonal una parte de mí me decía: “yo necesito estudiar más, no me siento capaz”. Pero lo que tocaba en ese momento era lanzarse. Al principio, mi mayor enemiga era yo misma, y me ha costado ganar confianza. Es un proceso largo, muy creativo. Es un camino que empiezas y no sabes si hay un final porque en realidad este tránsito es  una forma de vida.

¿Cómo te ves ahora? ¿Qué 5 palabras te definen?

Soy una persona curiosa. Muy intuitiva. Y eso lo se hoy, porque he comprobado que cuando he tomado decisiones desde ese lugar fueron acertadas. Tengo una gran energía maternal. Aunque precisamente en mi trabajo me resulta muy retador desarrollar mi hombre interno, y también desaprender, porque el padre internalizado que tengo no me gusta, me hizo mucho daño, no me ha servido; hablo de modelo de conducta. Y finalmente me veo con una gran vocación de servicio hacia los demás.

Ahora, en el otro lado, ¿cómo te ven los demás, cómo te definen?

Destacan mi feminidad , y me sorprende mucho porque siempre he sentido que mi energía es mas masculinizada. También la fortaleza. Me suelen decir que soy muy observadora. Que soy buena. Y dulce, eso también me ha llegado.

En este tránsito del que hablabas, ¿hasta qué punto te condiciona lo que piensen los demás de ti?

Bueno, mi padre sigue pensando que hago yoga (risas). ¿Hasta qué punto? Pues muchísimo.  Trato de que no gobierne mi vida pero reconozco que me condiciona. Porque en el fondo me duele que personas como mis hermanos o mi padre, personas a las que quieres y valoras, porque son de tu sangre, no acaban de sentir curiosidad o aprecio por lo que hago desde hace ya mucho; eso me pellizca. Pero sigo adelante, a pesar de la soledad que me produce en muchos momentos. Por otro lado, tengo muchas personas de mi entorno que vienen con mucha curiosidad, y me demuestran su admiración y respeto. Son un grandísimo apoyo.

¿Cómo te ves en un plazo no muy largo, de aquí a cinco años, por ejemplo?

Honestamente no he trabajado aún esa visión, pero no creo que haya grandes cambios. Quizá sí a nivel interno, pero en cuestión de trabajo me veo contribuyendo a que la comunidad siga sanando y haciendo las mismas cosas. Mi hijo mayor, claro, y yo con mas tiempo, para hacer mas cosas. Aunque el año pasado hice tanto que el cuerpo me avisó, y gracias a eso me he dado cuenta de que para avanzar necesito parar y escucharme a mi misma.

¿Cuál es tu objetivo inmediato?

Mi trabajo en este momento es sanar una herida profunda que estoy abordando con una nueva herramienta, la bioenergética, que me ha llegado ahora, y nada es causal.

¿De qué te sientes mas orgullosa?

Uf, orgullosa, déjame que lo medite, no lo se. Quizá de haberme reciclado de forma sostenida y de estar aquí y ahora hablando contigo de esto.

¿Cuando empezaste a andar este camino te imaginaste llegar hasta donde lo has hecho?

No. La verdad es que nunca he sido muy planificadora. Me he movido siempre por intuición. Y he tenido la suerte de sentirme apoyada por mi familia, porque aunque diga que ellos creen que yo hago yoga, así entre comillas, nunca me han cuestionado y eso me ha reconfortado.

¿Cómo de difíciles se te tienen que poner las cosas para que renuncies a ellas?

Cuando el cuerpo me avisa. He aprendido a escuchar la sutileza del lenguaje del cuerpo que nunca se equivoca. Porque la mente opera proyectando o recordando pero no vive el aquí y ahora como lo hace el cuerpo. Muchas veces me ha avisado antes y no había hecho caso, pero ahora he aprendido a escuchar a mi propio cuerpo.

¿A qué persona o personaje admiras o has tenido como modelo en tu vida?

De niña me inspiraba mucho la naturalista Dian Fossey. Me inspiraba su vida por su valentía, por su autenticidad y por esa conexión que alcanzó con otros seres. Su vida era la que yo creía que quería para mí. Sentirme igual de libre en el trabajo. Y con el tiempo me he dado cuenta de que a mi me inspira también la naturaleza, no hace falta irse muy lejos, por ejemplo en Ibiza me siento en conexión con el entorno, me abruma esa belleza, la luz, el agua.

¿Qué esperas ahora mismo de la vida?

Yo mas que esperar de la vida estoy poniendo mucha intención, todos los días, en agradecerla. Porque siento que ya con lo que somos tenemos mucho. Creo que es un milagro que estemos aquí, somos un milagro cósmico. La gratitud me conecta con lo que espero de la vida. Mira, en los últimos tiempos la vida me ha quitado vidas; recientemente la de mi madre, y hace poco la de dos amigos que eran como hermanos para mi (Bimba Bosé y David Delfín). La vida nos da dolor, pero también cosas maravillosas. Alguien dijo que la vida escribe recto con renglones torcidos. Quiero confiar en que todo es como debe ser y no pensar que debería ser de otra forma. Todos tenemos voluntad para elegir qué hacemos con lo que nos pasa, pero la vida siempre va a tener mas fuerza que lo que yo pueda hacer con ella, así que prefiero entregarme a lo que me ofrezca.

Tras esta experiencia de cambio en tu vida ¿qué consejos darías a alguien que se lo este planteando aun sin saber qué camino puede ser?

Que no tenga prisa, que se dedique tiempo, para el conocimiento y la autoescucha. Porque esa persona en realidad sí sabe lo que necesita, pero quizá está demandando ayuda para verlo claro. Vivimos en una sociedad donde parece que la extroversión y esa forma elocuente de estar con los demás hace que nos olvidemos de nosotros mismos y de cómo somos. A veces nos imponemos tareas, “tengos que” (tengo que hacer esto y lo otro), que en realidad no tienen nada que ver con nosotros. Por eso es tan importante observarse, conocerse, escucharse.

¿Qué harías diferente en tu vida si tuvieras la oportunidad?

Tengo la oportunidad de mejorar la forma de alimentarme y aun estoy trabajando en lo que me impide conseguirlo. Me gustaría dedicarle mas energía, mas compromiso, se que depende de mi pero por lo que sea es algo que no acabo de optimizar y soy consciente de que mi forma de alimentarme tiene que ver mas con la prisa que con la conciencia.

¿Cuál crees que sería el lema de tu vida?

Respira. Respira y se. Es como un mantra para mi. No lo había verbalizado antes. Sólo ahora que me lo has pedido. Y sí, yo creo que mi lema es decirme respira y se. Y no es tan fácil.

Entrevista realizada en junio de 2018 en el estudio de Deborah Postigo en Madrid.

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